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El asiento de atrás

July 16, 2009 - 12:15 pm No Comments

POR BRUNO BIMBI
Fuente: bbimbi.blogspot.com

Había una vez una humilde modista negra llamada Rosa Parks. Era negra en una época y un lugar en el que ser negro era difícil. Nació en 1913, en Montgomery, Alabama, uno de los estados más racistas de ese sur de los Estados Unidos que fue a la guerra contra la abolición de la esclavitud.

En Alabama, la ley reglamentaba cómo debía sentarse la gente en el colectivo: los blancos, adelante; los negros, atrás. Estaba prohibido que personas “de distinto color” se sentaran juntos y si un blanco pedía el asiento, todos los negros de la fila debían levantarse y buscar lugar en la parte trasera. Calladitos y sin discutir.

Rosa Parks discutió. Dijo que no, que no, que no. El chofer, James Blake, ya la conocía: la había bajado a empujones doce años atrás. Pero era diciembre de 1955, Rosa Parks ya llevaba 42 años siendo negra y estaba cansada de maltrato. Tres hombres negros dejaron sus lugares; Rosa Parks no.

–Voy a pedir que te arresten –dijo Blake.

–Podrías hacerlo –respondió ella, sin imaginarse que esas cuatro palabras (en inglés, “You may do that”) pasarían a la historia.

Rosa Parks terminó presa y condenada a pagar una multa de 14 dólares. Martin Luther King, hasta entonces un desconocido pastor bautista de Montgomery, organizó un boicot contra el transporte público que duró 382 días. Los negros resolvieron caminar. Aunque debieran recorrer kilómetros a pie, no se sentarían más en la parte de atrás. Finalmente, la Corte Suprema declaró inconstitucional la ley de los asientos y esa victoria dio lugar a otras batallas contra la segregación racial en Estados Unidos.

Hoy, el presidente de ese país es un negro que a mediados del siglo pasado habría tenido que ceder su asiento. Cuando Obama, que hoy es abogado, tenía apenas un año, el estudiante negro James Meredith intentó matricularse en la Universidad de Misisipi y hubo violentas manifestaciones racistas para impedírselo. El presidente JFK tuvo que mandar 3 mil soldados y 400 agentes federales para protegerlo. Hasta que un fallo de la Corte lo prohibió en 1954, por la demanda de un padre negro de Kansas que no aceptaba como única opción para su hijo las “escuelas para negros”, varios estados autorizaban la segregación racial en colegios y universidades.

Con todos esos cambios tuvo que ver esa señora que dijo que no. Por eso, cuando me piden que explique la diferencia entre la legalización del matrimonio entre personas del mismo sexo y la alternativa que algunos políticos nos ofrecen, la “unión civil”, siempre empiezo contando la historia de Rosa Parks.

Antes de que pusiéramos el debate sobre el matrimonio en la agenda pública, algunos de esos políticos se opusieron a la ley porteña que, pese a la importancia cultural que tuvo, no nos da derecho a casi nada. Pero ahora dicen que aceptarían reconocernos derechos con la condición de no usar la palabra “matrimonio”. Pasó lo mismo en España: el PP rechazó por años la unión civil y, cuando vieron que se venía el matrimonio, salieron a ofrecerla como grandes demócratas.

A Rosa Parks no la obligaban a viajar parada. Atrás había asientos igual de cómodos. Donde hubo bares y restaurantes “sólo para blancos”, había otros para negros. Nadie les negaba el derecho a almorzar o tomar un café, pero no acá. Imaginemos que una ley dijera que los negros no se pueden casar, porque el matrimonio “es para blancos”, y les ofrecieran una “ley de uniones negras”. ¿Ponerle otro nombre a sus matrimonios sería trivial?

La discusión sólo tiene sentido si entendemos lo que está entre líneas: “Hay que dejar en claro de algún modo que ustedes son diferentes”. Nos están diciendo que aceptarán (¡al fin!) nuestro derecho a viajar sentados. Que aceptarán que tengamos algunos derechos materiales que hoy nos niegan (herencia, obra social, pensiones), pero que nunca permitirán que a nuestras familias se les reconozca simbólicamente el mismo valor. Nuestra capacidad de amar y de construir un proyecto de vida junto a otro ser humano no merece para ellos el mismo nombre porque no creen que valga lo mismo. Que nosotros valgamos lo mismo. Y quieren que esa diferencia siga plasmada en la ley, para que las futuras generaciones lo sepan.

Decir que queremos los mismos derechos con los mismos nombres significa, entonces, decir que no aceptaremos que nos manden al asiento de atrás.

Aprendí – Los 4 Acuerdos

January 13, 2009 - 2:44 pm No Comments

1. No Supongas

No des nada por supuesto.

Si tienes DUDA, aclárala.

Si SOSPECHAS, pregunta.

Suponer te hace inventar historias increíbles  que sólo envenenan  tu alma y que no tienen FUNDAMENTO.

2. Honra Tus Palabras

Lo que sale de tu boca
es lo que eres tú.

Si no honras tus palabras, no te estás honrando a ti mismo; y si no te honras a ti mismo, no te amas.

Honrar tus palabras es ser  coherente con lo que piensas   y con lo que haces.

Eres auténtico y te hace respetable ante los demás  y ante ti mismo.

3. Has Siempre lo Mejor

Si siempre haces lo mejor que puedas, nunca podrás  recriminarte ni arrepentirte de nada.

4. No te Tomes NADA Personal

Ni la peor OFENSA.
Ni el peor DESAIRE.
Ni la más grave HERIDA.

En la medida que alguien te quiere lastimar, en esa medida ese alguien se lastima a sí mismo. Pero el problema es de Ella o Él y no TUYO.

“Cuando miremos con ojos de niños, tal vez entenderemos como es este juego de vivir y evolucionar”

Descanso Sexual

December 19, 2008 - 1:14 am 1 Comment

Cuando hablamos de sensualidad y nuestra sexualidad nos parece un lujo, no le damos la importancia que debe de tener.  Cuando algo esta mal con nuestro cuerpo por lo general vamos al médico, pero jamás pensamos en nuestra vida diaria, en como es, que hacemos, que hemos dejado de hacer…

Cuando hablamos de problemas sexuales por lo general comenzamos pensando muy pesimistamente, por ejemplo, las mujeres mayores de 40 pensamos que ya están a la vista todos esos achaques de las hormonas por la edad, mientras que por otro lado cuando somos muy jóvenes simplemente pensamos que se acabo el atractivo sexual, pero no nos hemos puesto a pensar que hay muchas causas por las cuales nuestro libido o deseo disminuya.  Muchas veces si es en el caso de  mujeres mayores de 40 años si pueden ser los cambios hormonales, y la respuesta la encontramos en cualquier sexshop o bien en la farmacia, si esto es un simple lubricante para poder disfrutar de nuestras relaciones sexuales más libremente; por otro lado las mujeres más jóvenes la baja de libido o deseo sexual puede ir desde un problema en casa, en la escuela, un problema de pareja que lo único que se tiene que hacer es dialogar.

Es importante decir que a veces tu cuerpo, no esta listo para tener sexo, para sentirse deseado pero si listo para caricias más suaves, sin llegar a tener que tener sexo, digamos algo mas dulce y tierno, así a veces tu cuerpo te lo pide, pero nos negamos muchas veces a verlo, y por ende preferimos decir NOTENGO APETITO SEXUAL!!! LO GRITAMOS, NOS ALARMAMOS, pensamos que esa persona ya no es la adecuada, o que simplemente tus hormonas han cambiado!, tranquila, la vida es más relajada, y si para todo hay su tiempo pues para tu cuerpo y tu sexualidad también.

MIS DOS MAMAS

December 15, 2008 - 2:25 am No Comments

 

Por: Cool para 4Lunas/MujerxMujer

Recuerdo haber reído mucho hace algunos años luego de escuchar, respecto de las lesbianas, la frase “no nos reproducimos, pero cada día somos más”. Al pasar los años me pude dar cuenta de que si bien eso es bastante cierto para quizás la mayoría de las parejas de lesbianas en nuestro país, existen alternativas para aquellas que desean plasmar su amor en carne y hueso o simplemente tener hijos con o sin compañera al lado.

Nunca ha sido muy fácil para una lesbiana el embarazarse, pero las opciones siempre han existido a través de la historia. Después de todo, junto con ser lesbianas somos también mujeres, y la manera tradicional (el coito) siempre ha estado disponible para nosotras al margen de sus ventajas y desventajas. Posteriormente, con el advenimiento de nuevas tecnologías de inseminación artificial, el proceso se volvió más fácil, aunque tal vez económicamente menos accesible. Y aún persistían los problemas de que efectivamente existía un padre para ese bebé (aunque no se supiera quien era) y el hecho innegable de que el proceso en sí dejaba a una de las dos involucradas un poco sin participación activa, sino más bien de apoyo.

La fertilización in vitro trajo grandes avances en este campo, ya que si bien aún persistía el asunto del donante, permitía mayor grado de participación de ambas mujeres en el proceso de conseguir un vástago. Así, surgió la tendencia de fertilizar artificialmente el óvulo de una e implantarlo en el útero de la otra, con lo que la idea de llevar dentro de sí el bebé de la compañera se volvía tangible.

Hoy, a comienzos del siglo 21, y gracias al trabajo de comisiones conjuntas de científicos en distintas partes del mundo, se ha logrado demostrar que existe la posibilidad de que cualquier célula del cuerpo y no sólo un espermatozoide, sea capaz de fertilizar un óvulo de otra mujer, en condiciones favorables.

El proceso se llama “haploidización” y conduce a la singamia o unión del núcleo de un gameto (célula sexual) y el núcleo de una célula somática (célula de cualquier parte del cuerpo). Este proceso fue inicialmente pensado para la reproducción asistida de parejas heterosexuales en que el hombre no produce espermatozoides. Para las lesbianas significa una forma de tener un bebé con material genético de ambas madres.

Hasta ahora el proceso ha dado resultados satisfactorios en ratas, sin embargo está siendo probado en humanos. Estudios recientes han mostrado resultados positivos y negativos en distintas partes del mundo con respecto a los resultados de estos procedimientos, sin embargo quedan demasiados aspectos técnicos, médicos y sobretodo éticos por discutir antes de que este procedimiento sea considerado como una opción de tratamiento. Otro punto del que ni siquiera se puede comenzar a hablar aún son los elevados costos.

Hasta ahora no hay estudios que hayan demostrado que esta técnica sea aplicable a gametos masculinos y aunque lograra demostrarse todavía se requeriría de la participación de una tercera persona, en este caso una mujer, que albergara en su útero al bebé durante el período de gestación. Tal parece que la naturaleza nos beneficia en este tema, y aunque no hay nada científicamente demostrado y probablemente pase bastante tiempo antes de que eso ocurra, nada nos impide cerrar los ojos y comenzar a soñar.

ORGASMO FEMENINO

December 13, 2008 - 3:25 pm 4 Comments

El orgasmo femenino ha sido siempre un tema de interés y de fascinación. A diferencia del orgasmo masculino, visible por la eyaculación de semen, el orgasmo femenino carece de señales evidentes que prueban la obtención del orgasmo. Es quizás por eso que el orgasmo femenino ha sido tan misterioso para hombres y mujeres.

Bueno, podemos empezar diciendo que no existe un patrón similar para el orgasmo femenino. Diferentes mujeres experimentan distintas sensaciones, intensidad y duración. Entonces es difícil describir en definitiva el orgasmo femenino. Sin embargo, podemos describir en 4 etapas el ciclo de Respuesta Sexual de la mujer, las cuales muestran que ocurre cuando una mujer se excita durante cualquier acto sexual, ya sea durante la masturbación o el coito. Estas 4 etapas han sido denominadas como: excitación, meseta, orgasmo y resolución. Es importante mencionar que estas etapas no tienen un marcado inicio o final, sino mas bien ocurren como un proceso continuo durante la respuesta sexual. Y en la mujer, este ciclo demora por lo general unos 15 minutos, a diferencia del hombre que usualmente llega al orgasmo entre 3 y 5 minutos. Por esta razón es que muchas mujeres no logran llegar al orgasmo.

La primer fase, denominada excitación, puede durar sólo unos minutos o varias horas después de iniciada la estimulación erótica. Por lo general, esta fase se inicia 10 a 30 segundos después de haberse iniciado la estimulación. Físicamente la mujer experimenta la lubricación, expansión y crecimiento de la vagina, el hinchamiento de los labios mayores y menores de la vagina, clítoris y senos. Además, hay un aceleramiento de los latidos del corazón, de la presión arterial y de la respiración.

En la segunda fase, de la meseta, los cambios experimentados en la etapa de excitación se acentúan. Los labios vaginales se engrosan y cambian levemente de color, además, las paredes vaginales se llenan de sangre y el orificio vaginal crece. El clítoris se llena de sangre y se vuelve erecto. Al igual que en la primera etapa, los latidos del corazón y el pulso continúan acelerándose. Además, los músculos de los muslos, caderas, manos y nalgas se tensan. En esta fase, se puede dar un enrojecimiento de la piel, que por lo general se da en el estomago, pechos, hombros o cara.

La tercera fase, la del orgasmo, es la etapa clímax del ciclo, y es por lo general la etapa mas corta, durando sólo unos segundos. En esta etapa, la mujer experimenta una serie de contracciones musculares involuntarias en la vagina, útero y/o recto, las cuales resultan muy placenteras. El número y duración de estas contracciones depende de cada mujer. En esta etapa, la velocidad de respiración, pulso y presión arterial llegan a su máxima aceleración. La tensión muscular llega también a su punto más alto, acompañados por lo general de reflejos musculares en las manos y pies.

La cuarta fase, la de resolución se caracteriza por el retorno a un estado de reposo. Esta fase puede durar de 5 hasta 60 minutos. En esta fase, el útero y el clítoris regresan a sus posiciones normales, ocurre un relajamiento de los músculos, el enrojecimiento de la piel y la hinchazón de ciertas partes desaparecen. Durante, esta fase, algunas mujeres pueden responder a estimulación adicional luego del orgasmo, a diferencia del hombre.

Es importante mencionar que el orgasmo en una mujer, es un comportamiento que se aprende y no algo que se nace sabiendo. Obtener el primer orgasmo es un proceso que requiere práctica y mucha paciencia. A diferencia de los hombres, que tienden a masturbarse desde muy jóvenes, las mujeres empiezan a experimentar su sexualidad mucho después. Esto dificulta en muchos casos la obtención del orgasmo.

También es importante recordar que muchas mujeres, es mas, se puede decir que la mayoría, necesitan que el clítoris sea estimulado directamente para poder llegar al orgasmo. Es decir, no basta sólo con la penetración como algunas personas lo dicen, sobre todo para nosotras las lesbianas, para lleguemos al orgasmo. En muchos casos, durante la penetración vaginal, el clítoris no recibe la necesaria estimulación, por eso se debe recurrir a la estimulación manual, oral u otras posiciones que proporcionen estimulación directa y consistente al clítoris.

Por último, para que la mujer llegue al orgasmo es tan importante la lubricación de la vagina, como lo es la estimulación del clítoris. Una vagina que no está lubricada lo suficiente resultará en una penetración dolorosa, bloqueando la obtención del placer y, por consiguiente, evitando que la mujer llegue al orgasmo. Por eso es muy importante que previo a la penetración, durante la fase de excitación, la mujer reciba el suficiente estímulo erótico para poder lubricar la vagina y lograr que esta se expanda y crezca para recibir el pene, los juguetes que utilices, lo simplemente los dedos de tu pareja o los tuyos.

El secreto para obtener el mayor placer de una relación sexual es conocer lo que ocurre en nuestro cuerpo, al igual que en el de nuestra pareja, y mucha comunicación.

Traido por Sandra Cardona